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Por: Evelyn Rodríguez, Psicóloga de la UNAM, ex futbolista.

Directo al género del futbol femenil
Seguro muchas de ustedes piensan ¿por qué perdió la Selección Nacional Femenil de futbol? o ¿por qué no pasó a octavos de final? Hay varias respuestas posibles: no pudieron, son malas futbolistas o simplemente porque son mujeres.
A pesar de que las futbolistas mexicanas mostraron un alto nivel de competitividad deportiva, se observa que bajo este supuesto de ‘neutralidad’ y ‘objetividad’, la universalidad se ha puesto de ejemplo para demostrar que quien quiere, puede, por tanto las futbolistas que abandonan las canchas o que no cumplen con las exigencias que les impone el sistema deportivo, son descalificadas porque se supone que ‘si no lo lograron’ es simplemente ‘porque no quieren’ o ‘porque no se han esforzado lo suficiente’.

De esta manera un problema de ‘poder’ se interpreta como un asunto de ‘voluntad’ y se deposita en las mujeres la responsabilidad de su propio fracaso, su propia exclusión y se dejan de ver las verdaderas condiciones estructurales en las que se encuentra el futbol femenil como un derecho que el Estado ha dejado de garantizar.

O ustedes díganme ¿en verdad el Estado proporciona de manera equitativa las condiciones y oportunidades para que todas las personas ejerzan su derecho al deporte? Actualmente el futbol se practica con equipos en donde se separa a mujeres y hombres, que así como la mayoría de las actividades circunscritas en el orden social se están franqueando por un componente que es el sexo-género por lo que, al separarlos, se argumenta implícitamente que unas personas no son iguales a las otras.

El problema no sólo se trata de la separación de equipos masculinos y femeninos, sino que hay una jerarquización de esta actividad en función del género de ‘los’ y ‘las’ jugadoras -a partir de las distintas pedagogías desde las infancias y en los distintos espacios sociales- pero ¿por qué pensar que son diferentes? Ante esto la pregunta es ¿por qué en México hay tanta gloria y fortuna ligada al futbol practicado por hombres y en cambio, por qué hay tanto desmerecimiento e invisibilización cuando esta modalidad deportiva es ejercida por las mujeres?

Es evidente que el género de quien practica este deporte permea la valoración que hay del mismo. Ante ello, el futbol, deporte considerado como “masculino” se ha construido como un sistema de desigualdad entre hombres y mujeres y todo ello se refleja en distintas políticas públicas y apoyos institucionales que generan espacios deportivos, privilegios materiales y simbólicos, difusión ante los medios de comunicación que son dirigidos a varones que practican este deporte, los cuales van moldeando-configurando subjetividades respecto a la profesionalización de su actividad.

Hortensia Moreno, Tere Osorio (2007) y Martha Santillán (2006), argumentan que las mujeres en este país no cuentan con las condiciones (sociales, económicas e institucionales) necesarias y oportunas para practicarlo, con ello, se imposibilitan y frustran logros importantes desde el plano personal, colectivo e institucional, por tanto la mayoría decide abandonar su deporte más amado y sigue reproduciendo mandatos patriarcales como casarse o ser madres, llevan carreras profesionales o proyectos de vida a emancipación personal y colectiva. ¿Les suena familiar?

Leonardo Cuéllar, figura emblemática

Leonardo Cuéllar representa una de las figuras más emblemáticas que ha obstaculizado el futbol femenil en México. Lleva más de 17 años como director técnico, se reconocen sus “avances”, pero se exigen más los resultados. Entonces ¿cuántos mundiales fracasados, cuántas carreras deportivas obstaculizadas, cuantas decisiones arbitrarias se necesitan para que se vaya?

Constantemente se ha escuchado que Leonardo Cuéllar ha impedido y truncado desvergonzadamente la carrera deportiva de muchas futbolistas. Últimamente tenemos el caso Anjuli Ladrón (ex portera de la Selección femenil), compañera que perdió el miedo y testificó las condiciones de poder en las que se encuentra el DT para tomar decisiones carentes de juicio crítico y de responsabilidad, velando por sus intereses políticos, económicos y personales.

En el mismo tono hoy Charlyn Corral, quien lleva más de 14 años con la selección, declaró a medios como Televisa, Medio Tiempo e ESPN que “El Profe ya no nos ayuda”, habló de un estancamiento y de que “más compañeras” y ella lo perciben de la misma manera. Sin embargo el poder de los próximos Juegos Panamericanos aplasta sus deseos de alzar la voz y unirse a la delantera, un acto de sometimiento que como único resultado engorda al lobo provocador del estancamiento quien, de no renunciar o ser despedido, saldrá a dirigir de nuevo no sin antes frotarse las manos e ir en contra de quienes hayan intentado sacarle de su bosque encantado.

Sabemos que hay entrenadoras/es que pueden sustituirlo tanto como por la experiencia como por el perfil del trabajo realizado con mujeres, el más natural: Andrea Rodebaugh, ex jugadora de la selección, cuyo proyecto con el club Tijuana Xoloitzcuintles es su mejor carta de presentación.
Veamos hasta dónde el techo de cristal se presenta en las mujeres futbolistas, o las tecnologías de género se instauran en los imaginarios sociales, el “ya merito” debería dejar de existir así como la desigualdad.
Erradicar la cultura machista instaurada en cada espacio para garantizar que el derecho a realizar este deporte se ejerza sin ningún tipo de discriminación, exclusión, cosificación, desvalorización, segregación e invisibilización y generar propuestas que apuntalen a la emancipación de las mujeres en cada uno de los espacios donde decidan construir su vida, es la tarea.

Testimonio y entrevista a Anjuli Ladrón (ex portera de la Selección femenil):

https://www.youtube.com/watch?v=9yklizqtMac

Declaración Charlyn Corral a ESPN:

«El Profe Cuéllar ya no nos ayuda»