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¿Cuántos pasos pudo dar una niña de 13 años huyendo de Tíbet, su país, en un mes y veinticuatro días caminando por las cordilleras del Himalaya para llegar a India? ¿Cuánta nieve tuvo que comer para soportar el hambre cuando no había más alimento? Las respuestas pueden ser dos: una está escrita en el eco de las montañas que dividen a la tierra del Dalai Lama y el país que hoy habita como exiliada. La segunda la tienen sus pies y el balón que patea con la intención de borrar esos días de su mente. Sonam Palyang hoy tiene 24 años y aunque extraña a su familia sabe que ella es sólo una pieza del rompecabezas de la relación China-Tíbet, mismo que durante el Festival Discover Football 2015 pudo agregar una imagen más.

“Esto es a lo que yo le llamo ‘Beyond Borders’”, dijo Gompo Dorjee, entrenador de la histórica selección femenina que representa a Tíbet, justo cuando vio a Sonam y seis jugadoras más de su equipo correr y fundirse en abrazos con las recién llegadas de la universidad de Shanghai, China. Era el primer día del Festival y el momento marcó la caída de un nuevo muro entre ambos países en tensión política, justo en Berlín.

“Hicimos historia porque por primera vez un equipo femenil que representa a Tíbet viajó a Europa y conoció a mujeres futbolistas de China, esa relación no sucedía desde 1959”, dijo Tenzin Norzom jugadora del Purple Pavement Team, uno de los ocho equipos organizados por la fundación mezclados con mujeres de 27 distintos países del mundo.

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Tenzin Norzom muestra su dibujo de uno de los talleres organizados por Discover Football para conocerse unas a otras

El bote del balón cae en el mapa y describe lo siguiente: De los seis millones de personas que habitan en India, 1.5 son refugiados tibetanos que después del levantamiento antichino en 1959, vieron en el país vecino la única salida para proteger sus derechos humanos. Las 141 inmolaciones que hasta la fecha se han registrado de monjes y monjas en Tíbet a manera de protesta por el regreso de su líder espiritual Dalai Lama, aún se manifiestan en las calles de un país exigido de obediencia y controlado por el gobierno chino.

Por eso Sonam y Norzom así como sus compañeras de origen tibetano, también se refugian en el futbol. Ellas son parte de un programa creado en India en el 2011 por Cassie Childers de Estados Unidos, la única mujer que apoya a más de mil niñas jóvenes que viven exiliadas en la India para jugar futbol pues la Tibetian National Sports Asociation (TSA) a la que pertenecía el equipo femenil, les retiró el apoyo y por el contrario intenta bloquearlas. Pero la lucha de Cassie que hoy lleva el nombre de Tibetian Women Soccer (TWS), es la nueva asociación independiente desde donde organizan campamentos para invitar a más niñas a sumarse a pesar de que también ahí la frase prefabricada “el futbol es para hombres” se pasea por las calles. Y aunque su nivel aún no es el de unas profesionales debido a que su competencia se da sólo con el equipo hindú, poco a poco se van ganando el respeto incluso de los hombres y la prensa.

Tibet
El uniforme con los colores de la bandera tibetana

“Perdimos nuestra ciudad” expuso Norzom durante el taller dedicado a la presentación de la situación de mujeres exiliadas que como ella enfrentan en India para jugar futbol. Sin embargo, la mediocampista de ojos rasgados sabe que la bandera de Tíbet con la que se paseó por la cancha, las gradas y el escenario acompañada de sus compatriotas, mandó un mensaje: Tíbet existe.

La Oficina Federal de Asuntos Foráneos de Alemania, principal patrocinadora del evento, así como el Ministerio del Interior, entre otros, fueron testigos del nudo de solidaridad que se formó con cada agujeta de las participantes que participaron en el evento organizado cada dos años por Discover Football con la intención justamente de ser un canal de cruce de culturas y experiencias dentro del futbol femenil.

“Aunque por un lado aún no me siento tan feliz por estar lejos de mi familia y sigo pensando que quiero volver a verlos, estoy orgullosa porque el XIV Dalai Lama está con nosotros en el exilio; además estudio y me gustan mucho los deportes”, concluyó Sonam que jugó con el equipo White Sand y en el que compartió la cancha con sus colegas chinas, juntas ganaron el primer lugar del torneo. El blanco de las montañas del Himalaya tiene otro acontecimiento que contar.

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El momento de la victoria. White Sand
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El equipo White Sand, campeón del Festival Discover Football. Sonam Palyang con la camiseta número 3