Dos leyendas negras norteamericanas (Florence Griffith y Marion Jones) han dejado su huella en la historia del atletismo mundial –para bien o para mal–; nuevos nombres y nuevos concursos de melenas locas como las rastas verdes con margaritas amarillas de Shelly Anne Fraser de Jamaica (campeona en los 100 m. del presente Mundial de Atletismo con 10.76 s) y el de la blanca más rápida en los 200 m. (21. 63 s) comienzan a escribir nuevos capítulos en la memoria de la competencia que por primera vez se celebró el 20 de agosto de 1922 en París y en un solo día.
En aquel entonces el evento fue organizado –llamado «Mundial de Mujeres/Women’s World Games– como protesta y respuesta a la negación del Comité Olímpico Internacional (COI) para dejar competir a las mujeres en los Juegos Olímpicos de 1924, por lo que la Federación Deportiva Internacional Femenina salió a dar la cara para exigir los derechos de las mujeres a hacer deporte mientras que Alice Milliat fue la voz.

Al evento acudieron setenta y siete participantes de cinco naciones que compitieron en once disciplinas: veinte mil espectadores presenciaron el concierto de piernas en potencia y 18 nuevos récords mundiales se establecieron. Todo deporte tiene un comienzo y el del atletismo femenil empezó con los pies bien puestos en la arcilla, el futuro es hoy.

