Hace apenas unos días el tema de la denuncia que hicieron las futbolistas del conjunto Nacional de Montevideo –un total de 20- dio la vuelta al mundo pues en una carta dirigida a la directiva del club, las atletas mencionaron distintos aspectos de la actuación de su entrenador Ignacio Chitnisky: faltas a entrenamientos, apología de la violencia, falta de profesionalismo a la hora de conformar los equipos, discriminación “por aspectos físicos” y violencia de género.
El tema, que se hizo público mediante el portal Montevideo Comm, tuvo inmediata repercusión en las redes sociales pues a pesar que dentro de cientos de vestidores de equipos como el de Uruguay existen situaciones similares, es cierto que también existe miedo, tensión o incomodidad cuando se trata de alzar la voz… y más cuando se trata de violencia de género. Ponerse de acuerdo entre los miembros de un mismo equipo, a veces resulta contraproducente.
Algunas de las denuncias del conjunto femenil uruguayo fueron las siguientes:
“Siempre estaba con su celular, con una cámara o jugando con un drone, en vez de hacer su trabajo»… «sus decisiones para la alineación de cada partido no se basaban en lo futbolístico y físico solamente, sino también en lo personal, ya que mientras más afinidad se tenía con él, el puesto estaba asegurado».
Asimismo, en una ocasión «ofreció 100 dólares por quebrar a una jugadora rival. Él le restó importancia a este hecho cuando se lo planteamos delante de la presidenta diciendo que fue una broma.» Pero hubo más: «Ha sido una constante su burla, junto con parte del cuerpo técnico, del aspecto físico de las jugadoras, incurriendo a criterio de las comparecientes, en conductas encuadradas dentro de la definición de violencia de género». Dada la difusión del asunto, el club anunció ayer que el DT fue despedido.
Cabe recordar que en junio del 2015 las jugadoras de la Selección española también explotaron y se rebelaron contra su técnico en una carta abierta, esto luego de que acabara su primera participación en un Mundial y cayeran contra Corea del Sur. La misiva apuntó directamente a Ignacio Quereda, el Director Técnico del equipo femenino que tenía 27 años con el conjunto, y que expresó de forma clara una realidad que se fue gestando en un vestuario que rompió el silencio:
“Es evidente que la preparación del Mundial no ha sido la correcta, los amistosos inexistentes, la aclimatación escasa, el análisis de los rivales y la forma de preparar los partidos insuficientes… y esta ha sido la dinámica durante mucho tiempo”, denunciaron en ese entonces las jugadoras. Un mes después el seleccionador salió “por la puerta de atrás” y se marchó de la dirección técnica del conjunto nacional sin dar explicación.
EL CASO DE BRASIL
En otro ejemplo de lo que ocurre cuando se conspira dentro de un club femenino en contra de temas como el machismo y la mayoría accede a hacer el reclamo –en este caso a la prensa–, fue la nota que futbolistas consagradas de Brasil escribieron y publicaron en sus perfiles de redes sociales cuando se manifestaron en defensa de la Selección Sub 20 de su país a quien la prensa criticó tras la derrota que sufrió contra Alemania en la Copa Mundial Femenina de Canadá 5-1 (en el 2014). Al parecer, las críticas fueron menos detonantes que la comparación con el conjunto de hombres.
Fabi Baiana, Erika, Carla Índia, Thaís Picarte, Cristiane, Mayara y Marta, fueron algunas de las atletas que publicaron en sus perfiles la nota. A su vez, más de cien atletas entre profesionales y amantes del futbol femenil también hicieron extenso su apoyo con la difusión del texto titulado “Nuas e Cruas” donde se mostraron inconformes por la forma de ser haber tratado a la selección femenil menor.

Algunos pasajes que muestran la molestia de las jugadoras (la original está en portugués) son los siguientes párrafos:
¿Quién no ha soñado con ser futbolista?
En un país machista y prejuicioso que nunca ha creído, aceptado o investigado la verdad del futbol femenil, es muy difícil para nosotras soñar. Qué decir de las muchachas de la Selección Sub 20 derrotadas por Alemania 5-1 el martes, quienes han sido expuestas a una lluvia de críticas y comparaciones completamente equivocadas, sin ningún conocimiento sobre nuestra modadlidad o sobre la realidad que vivimos…
Esta nota es un común acuerdo de más de 100 atletas del futbol femenino, se vuelve más que necesaria y llega en tono de catarsis no por jugar ténica o tácticamente el partido en cuestión, tampoco para competir con el futbol masculino, sino para mostrar que somos de carne y hueso, existimos, queremos ser escuchadas, no sólo en la derrota y la humillación, sino en las noticias del día a día. Queremos la exposición de nuestros problemas, al igual que nuestros juegos y campeonatos, queremos incluso que que nos ayuden a cobrar a las a las personas y las entidades que tienen el papel de garantizar nuestro deporte y no están ahí para él.
Nunca ha existido la estructura que nos permita la plena dedicación al futbol. La mayoría de nosotras entrena seis días por semana, estudia, trabaja y todavía es ama de casa…
No tenemos planta ni salarios estratosféricos, como máximo tenemos acuerdos verbales y de subsistencia para 3 ó 6 meses del año, periodo de competiciones femeninas del país…
Nosotras que vivimos el día a día, sabemos que el futbol femenino de Brasil está en crisis desde que nació, más estamos dispuestas a cambiar esa realidad… es hora de sentarse a la mesa con la CBF y hacer que suceda…
FUENTES: Decano.com, Diosas Olímpicas, El País

