Olga Trujillo
No conozco en persona a Guillermo Fadanelli pero me ha hecho reír tanto con las primeras páginas de El Hombre Nacido en Danzig que ya hasta siento como si tomáramos café juntos en el Jarocho de Coyoacán. Se me había olvidado que estaba permitido hacer pausas para cerrar el libro y saborearte una sonrisa. Encima me doy cuenta que no sólo elegí el mejor momento para leerlo –en julio pasado cuando México después de cuarenta años jugó un Mundial– un hecho tan inspirador como la historia del libro: el amor por una mujer que abandona a un ex jugador de basquetbol quien a su vez busca a un detective para hacer ‘investigaciones’.
Más allá de la historia, la narración y humor de Fadanelli hacen sentirnos todo el tiempo en un partido; el basquetbol está tan presente que lees y lees y el rechinar de la suela de unos tenis en la duela te indica el cambio de página. Bueno, no tanto, pero la fórmula que en lo personal me resulta conmovedora y atractiva para hablar del amor, es aún más precisa porque logra tomarte de la mano y ponerte de frente a ese deseo de revivir lo que alguna vez –quizá todos los días– los amantes del balón naranja hemos sentido: la emoción de volver a jugar un partido y anotar esa canasta, ‘la canasta’.
Uso uno de sus párrafos como sólo para que se relaman los dientes largos y cedan a la tentación y de leer la obra completa:
“Para un ex jugador de basquetbol mirar de reojo es el asunto más sencillo del mundo, cuando defiendes el área y la virginidad de tu canasta, miras el balón sin descuidar a ninguno de tus oponentes, “visión periférica” le llaman, pero sólo es la virtud de mantenerse atento cuando alguien te quiere joder, sea en el campo de juego o en un callejón oscuro y solitario”.
Si te gusta el basquetbol es un imperdible, si no, de todos modos te gustará Fadanelli. Lo encuentras en Gandhi y cuesta $149.

