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AMI EN SU TIERRA

Con el trofeo de la mejor portera en las manos, Ami Sanou de Burkina Faso, posa para la foto: Su sonrisa dura lo mismo que el fuego de una vela cuando el aire la derriba. Lejos de su tierra, la guardameta de piel color ébano que minutos antes había levantado el puño de alegría en el escenario al recibir también la medalla del tercer lugar con su equipo Purple Pavement Team, volvió a vestirse con la misma coraza que cargó durante el Festival de la Fundación Discover Football 2015 en Berlín: la de una mujer que vive en África.

Ami sostiene el trofeo a la mejor portera de Discover Football. Foto: Olga Trujillo
Ami sostiene el trofeo a la mejor portera de Discover Football. Foto: Olga Trujillo

Su triunfo en nada se parecía al deseo de su madre, Mariam Sanou, con quien dejó de vivir desde hace nueve años para irse a jugar al equipo de Les Princesses a Uagadugú y a quien le llamó con la emoción de una chiquilla que no sabe qué hacer antes de partir al encuentro Discover: “Hija ojalá que te consigas un marido” le sugirió al mismo tiempo que copió los sueños de la mayoría de las mujeres en su región; “mamá, mejor pídele a Dios que encuentre equipo”, contestó Ami.

Su padre, fiel a la tradición de la poligamia que aún se vive en África, se casó dos veces. Tan sólo con la madre de Ami tuvo siete hijos; sin embargo, falleció hace diecinueve años, cuando la ahora guardameta tenía apenas ocho. De esa época -y de la adolescencia- Ami sólo recuerda el olor a humedad en su casa de Bobo, el doloroso ritual de la ablación para ‘ser purificada’ y sobre la comida, que nunca comió arroz.

Ami al momento de recibir su trofeo. Foto: Discover Football
Ami al momento de recibir su trofeo. Foto: Discover Football

Los años pasaron y a los quince Ami comenzó a jugar futbol en la calle y con los niños. Poco tiempo después y luego de un accidente automovilístico Ami se fue a vivir en plena adolescencia con su media hermana: “Al año siguiente ella me llevó a la escuela” tenía diecisiete, aunque luego la dejó a su suerte pues tuvo que irse a la capital de Burkina a tomar un curso. “Mi vida se volvió incierta, era necesario que me concentrara en cómo poder mantenerme a mi misma. Comencé a abandonar la escuela por el futbol y me fijé un objetivo: que con este deporte podría ganarme la vida y ocuparme no sólo de mi, sino de mi familia. Gracias a dios ya me había encontrado a Madame Marguerite Karama y ella me llevó a jugar en un club de segunda división con hombres”, dice en francés a Diosas Olímpicas la arquera de piernas largas y cabello casi a ras de piel refiriéndose a la mujer que con el cargo de Adjunta de la Cancillería del cuerpo de la Diplomacia en Burkina Faso y el de la primera mujer comisaria de partidos de la Comisión Africana de Futbol (CAF), es el orgullo de una nación en lo que concierne a la lucha por visibilizar el futbol femenil a pesar de la falta de recursos.

Bajo su cobijo, actualmente Karama tiene a cuarenta y cinco futbolistas de todas las edades tanto de Burkina como cuatro de Nigeria y una de Togo, mujeres a quienes con propios recursos les consigue escuela y vivienda en Uagadugú, así como lo que puede de ropa, calzado y comida; asimismo les organiza torneos amistosos con naciones como Malí, Benin y Ghana siempre y cuando junte lo necesario para conseguir transporte y gasolina para llegar a los distintos lugares.

Les Princesses. Burkina Faso. Foto: Cortesía Ami
Les Princesses. Burkina Faso. Foto: Cortesía Ami

 

Todas ellas forman el club “Les Princesses”, un equipo pionero de futbol femenil que “existe desde 1996, pero que obtuvo el reconocimiento oficial hasta el 2000” de acuerdo a Madame Marguerite que también en el 2005 recibió un premio por su labor en Suiza por el Comité Olímpico Internacional (COI).

Colgadas al lema de “Savoir lutter & pouvoir gagner” (“Saber cómo luchar & para saber cómo ganar”) Les Princesses quienes viajaron junto con Ami a Berlin, entrenan cuatro días a la semana, pero lograr competir tres veces al mes es toda una hazaña. De hecho para practicar han tenido que jugar partidos amistosos con hombres cuyos duelos han dejado consecuencias como una lesión en la rodilla de Ami que no pasó a mayores.

Lejos del estereotipo de una mujer en Burkina Faso que es dedicarse a la agricultura, al pequeño comercio, a la transformación de productos locales, o al cuidado de los hijos, las ‘Princesses’ son más bien mujeres futbolistas que admiran a Hope Solo y Alex Morgan, les gustan las fiestas, usan gorras y se echan porras unas a otras.

“Amo el futbol simplemente porque creo que aquí he formado una familia” dice Ami, libre de las críticas de la gente de su país cuya creencia respecto de una mujer que juega futbol es que “está loca”. Luego, deja caer al piso el escudo de la seriedad para poder bailar a ritmo de hip-hop con sus compañeras de equipo durante la presentación de la rapera Lucía Vargas en pleno Festival de Discover Football. La felicidad la golpea como una bala en la espalda.

¿VIVIR DEL FUTBOL?

“África está de rodillas”, había dicho Ami días antes durante su presentación de uno de los talleres que Discover Football organizó para que las más de cien mujeres invitadas de 27 países distintos dieran sus testimonios respecto a la vida en su país como futbolistas. Con esa frase atajó el lado esférico de su vida, ese que no es plano y que remató con un “África está atrasada”.

Sus aseveraciones llevan al terreno de juego: Ami ha participado en torneos triangulares como en Italia 2008 donde su equipo ganó, en las eliminatorias de la Copa de África del 2013, así como en otros torneos contra países vecinos como Malí, Ghana y Benín a donde invitan sólo a las mejores jugadoras de la zona. Sin embargo, Ami no tiene sueldo alguno. Si acaso su equipo gana un partido importante de campeonato, cada jugadora recibe dos mil francos, una cifra equivalente a tres euros o cuarenta y dos pesos mexicanos aproximadamente.

Esperanza. Burkina Faso. Foto: Cortesía Ami
Esperanza. Burkina Faso. Foto: Cortesía Ami

Lo máximo que Ami ganó como futbolista fue cuando participó como seleccionada nacional de la mayor en Burkina Faso durante el 2013, en esa ocasión recibió cien mil francos: equivalentes a 166 Euros o bien 2 mil 900 pesos mexicanos.

El dinero que logra obtener se lo divide entre ella y su mamá y por tanto, entre sus seis hermanos, si Ami envía entre cinco y diez mil francos (ocho y dieciséis euros aproximadamente –140 a 280 pesos mexicanos–), su familia tiene lo suficiente para sobrellevarla un mes. Burkina Faso, es uno de los países más pobres de África.

El momento de la victoria Purple Pavement Team
El momento de la victoria Purple Pavement Team

Por eso desde el 2009, el sueño en la mente de Ami se llama Europa. “Desde ese año comencé a pensar en conseguir un club para ir a jugar de manera profesional y cuando me dijeron que venía a Berlín pensé que era una gran oportunidad para ser alguien fuera de mi país”, dice la arquera de pómulos erguidos quien confiesa lo difícil que resulta salir de Burkina Faso con un pasaporte personal, cuyo costo es de cincuenta mil francos, por lo que el pasaporte grupal con duración exacta de diez días fue un logro. Sus deseos salen desde su talento.

“El puesto de arquero es el más difícil en el campo de juego, el más solitario con respecto al resto del equipo, siempre se necesitan cualidades diferentes en cuanto a la fortaleza anímica y la actitud”, señala su entrenadora eventual del Festival en tierras sajonas Mónica Santino, una mujer con más años de experiencia en el futbol que un par de botines usados y respecto a la atajadora africana comentó: “Creo que Ami es una gran arquera, no solo tiene mucho coraje y destreza física, sino que transmite seguridad al resto del equipo; permanentemente se compromete con lo que pasa en el partido e intenta ordenar su defensa. Una arquera con mucha personalidad, un lujo haberla dirigido”, aseguró Mónica.

En el "pink" debate
En el «pink» debate

La misma entrenadora de Buenos Aires, se puso feliz el día de la final del Festival Discover 2015 cuando su equipo se jugaba el tercer puesto, pues tras el empate con el equipo Blue Turf, había que pasar por los penaltis: “Ami quiere ser la primera en tirar y eso es bueno porque se tiene mucha confianza en sí misma”, se alegró la argentina mientras que la guardameta, tendida en el piso boca arriba y con la cabeza apoyada en el balón, auguraba la tranquilidad del primer gol seguro dentro de la portería como sucedió momentos después. Con su tanto más dos soberbias atajadas, el Purple Pavement Team que combinó a jugadoras de su país, de Tíbet y de Grecia, corrió a abrazarla por la victoria. Ami soltó una de sus contadas sonrisas y su dentadura lució tan brillante como las teclas de un piano. La misión que provocaba que en su frente se hinchara una vena azul, frunciera el ceño y los ojos se le inyectaran de sangre para dar órdenes al momento de los encuentros, había quedado atrás.

A sus 26 años Ami todavía espera una oportunidad para que su nombre cruce las fronteras de las canchas de tierra en Burkina Faso. En el escenario de Discover Football dejó su huella y aunque la mayor parte del tiempo el cielo merecía más sus miradas que las personas sentadas en el público, en el fondo la arquera de ojos nostálgicos y sabios sólo intentaba guardar para sí misma la esperanza, las bendiciones de su madre musulmana para alcanzar sus sueños.

Ami preparando su exposición para el taller

EL DATO:

En Burkina Faso existen 18 equipos de futbol femenil: Ocho son formales como Les Princesses y pertenecen a la liga que es simbólicamente apoyada por la CAF. Ninguna recibe sueldo alguno, pero juegan para mantenerse vigentes. Los otros diez conjuntos están en formación.

EN CORTO:

En el Festival de Discover Football se organizaron ocho equipos divididos en dos grupos. Todos los conjuntos tenían jugadoras mezcladas de 27 nacionalidades distintas: algunas eran futbolistas, otras coaches o bien referees. Para la elección de la mejor portera se hizo un sondeo a todas las participantes así como al equipo organizador de Discover Football.