Futbol

Amateur

basquetbol

noticias

entrevistas

especiales

Michelle Farah Chalita empezó a jugar en la universidad ITESO. Sus piernas se dedicaban al atletismo pero un día mientras fue al campo a ver el rugby y la invitaron porque hacía falta gente, su corazón quedó atrapado: “yo no sabía nada, solo me dijeron ‘corre hacia enfrente, pasa hacia atrás y si te taclean cae de lado’”, dice la forward a Diosas Olímpicas. Hoy es capitana del equipo mexicano de rugby siete femenil, un deporte que a pesar de que fue inventado en el Siglo XIX, se practicó hasta el Siglo XXI en este país y por lo mismo pareciera difícil de comprender. “Así empecé, no entendí nada mi primer juego, pero me divertí muchísimo”, dijo Michelle quien en el 2011 fue elegida para irse con la selección nacional.

Dos años antes, en el 2009, el equipo mexicano había comenzado apenas a competir en el NACRA’7 durante esporádicos torneos (de dos a tres por año), sin embargo, no era considerado un equipo nacional. Fue hasta el año pasado cuando el conjunto se formalizó de manera oficial (ya asiste a seis torneos) y al mismo tiempo dio sus primeros pasos de ascenso en la escalera de un país al que aún le cuesta entender al deporte. La muestra fue Toronto.

“Es la primera vez que el rugby femenil mexicano estuvo en unos Juegos Panamericanos y eso ya fue ganancia. Quedaron en quinto lugar y a ninguno de los equipos que participaron ahí (Estados Unidos, Canadá, Argentina, Colombia y Brasil) les habíamos ganado ninguna vez. Con Colombia empatamos 17-17 y eso también fue buena señal”, dijo el manager Hugo Molina quien también dejó ver sus esperanzas de que a las doce mujeres que estuvieron en dicha competencia les otorguen una beca por parte de CONADE, pues, aunque hay apoyo para asistir “no es constante”; por eso –como en muchos otros deportes en México—las jugadoras de rugby “hacen alguna otra actividad en su vida o la ponen en pausa para jugar. Solo hay tres atletas de tiempo completo en el equipo (como Michelle Farah quien además tiene experiencia en Argentina y Chicago)”, asegura Hugo.

M. Farah Chalita, capitana del equipo mexicano de rugby siete femenil. Foto: Olga Trujillo
M. Farah Chalita, capitana del equipo mexicano de rugby siete femenil. Foto: Olga Trujillo

Otro ejemplo fue el bronce que consiguieron en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Veracruz, en noviembre de 2014. “Uno de los máximos logros que hemos conseguido” –antes de los Panamericanos– dice la capitana Farah del evento donde quedaron detrás de Colombia y Venezuela y agrega: “nunca se pensó que llegaríamos tan lejos. Algún día vamos a entrar al circuito mundial”.

EL SEMILLERO

A pesar de que el rugby formó parte de las primeras cuatro ediciones de los Juegos Olímpicos –a principios de 1900 y en la modalidad de 15´s—fue un deporte que desapareció del mapa en las posteriores celebraciones de la máxima justa deportiva veraniega. Sin embargo, el anuncio de su vuelta a escena en la modalidad de siete para los Juegos de Río 2016, le ha dado un empuje a esta disciplina en el país.

“Hay nuevas jugadoras, el grupo de alto rendimiento se ha hecho más grande y hay buenos refuerzos”, dice Hugo y explica que para elegirlas tienen que jugar con uno de los 55 clubes que existen en México o bien con sus selecciones estatales; después de eso se hacen visorias, se habla con los entrenadores y se les invita a las concentraciones. Si bien hay universidades que tienen sus equipos, la mayoría son clubes.

Para el manager tener una liga femenil es lo que ha hecho crecer el número de equipos y las ganas de las jugadoras de competir. De hecho el semillero importante es la Olimpiada Nacional, donde hay categorías de 17 a 19 años y de 20 a 23 y de donde ya una baraja de nombres forman parte del selectivo: Casandra Montero de la selección estatal de Veracruz, Fernanda Carrillo de Jalisco, Perla Leyva de Chihuahua, Carolina Sandoval de Saltillo, por ejemplo.

Asimismo hay un ranking no oficial que ubica a México en el puesto número 34 del mundo (de 120 equipos aproximadamente) “digamos que no estamos en una posición tan mala”, comenta Hugo.

Durante el entrenamiento. Equipo de Rugby siete femenil México. Foto: Olga Trujillo
Durante el entrenamiento. Equipo de Rugby siete femenil México. Foto: Olga Trujillo

EL ROCE INTERNACIONAL

El campo huele a rugby. Doce mujeres con la playera empapada de sudor corren y se lanzan el balón ovalado, mientras escuchan las indicaciones del entrenador que grita: “más pases al juego para darle profundidad”; el fresco de la mañana les pega una y otra vez en el rostro, pero las potentes piernas les ayudan a resistir los embates.

Las seleccionadas del equipo femenil de rugby en México se preparan rumbo a Dublín, donde competirán los días 22 y 23 de agosto, con la intención de obtener uno de los cuatro lugares para el Torneo Clasificatorio a la Serie Mundial, un circuito de sietes que se lleva a cabo alrededor del mundo en distintos países y que sirve también como clasificatorio para competencias como los Juegos Olímpicos.

En Dublín las mexicanas se encontrarán en el grupo de Hong Kong, Irlanda y Sudáfrica por lo que para el manager Hugo hay buenas posibilidades de quedar “en media tabla”, pero sobre todo “nuestro objetivo es mejorar el resultado del año pasado que quedamos en doceavo lugar, era la primera vez que íbamos a un torneo de tan buen nivel”.

La competitividad y el roce con los países anteriores, sumados a los cabezas de series como Brasil, China y a la misma Irlanda llevan poco a poco al conjunto mexicano a una nueva plataforma, pues a pesar de que de esos equipos sólo han enfrentado a Sudáfrica –con quien perdieron 22-0 el año pasado–, el fogueo sirve. El rugby, ese deporte nacido en Inglaterra, comienza a echar raíces en México.

Rockeando. FOTO: Olga Trujillo
Rockeando. FOTO: Olga Trujillo

EL DATO:

Las 12 jugadoras que asistirán a Dublín de acuerdo al Comité Olímpico Mexicano son: Michelle Farah Chalita, María Carrillo, Bertha Fernández, Wendy García, Bertha Landeros, Sandra Piña, Ilse Reyna, Alma Rivera, Rosa Rivera (vive en Canadá), Andrea Rodríguez, Andrea Rosales y Georgina Zenteno. La mayor tiene 32 años y la menor 20.

“El rugby es un deporte que integra a cualquiera, puede ser una flaquita o grandota como yo; hay una posición para cada una. Los forwards son las que chocamos, somos las gordas y las backs son las que corren, las más ligeras”.

M. Farah Chalita, forward del equipo mexicano siete de rugby femenil en México.