Samantha Terán es la mejor versión del squash. Sus paredes están llenas de triunfos: Portadas de periódicos, de revistas, notas, fotografías con sus medallas. “Esa es idea de mi papá –quien también ha sido su entrenador– y tengo muchos más, ¡pero no caben!”, comenta Samantha a Diosas Olímpicas en su club “dice que ahora voy más rápido que él, pues apenas termina de enmarcar uno, yo ya di otra nota”, se ríe.
A pesar de que hay mujeres que a los 14 años ya participan en competencias internacionales, edad en la que Samantha comenzó a practicar el squash de alto rendimiento, ha sido su constancia la que la mantiene en la cima a sus 33 años:
“Sí comencé ya grande si pensamos que mis colegas empezaron a los cuatro años” dice la atleta quien actualmente se prepara rumbo a los Juegos Panamericanos en Toronto 2015, donde intentará refrendar su título de Guadalajara 2011 y hacer un hueco más en su pared. “Va a estar bueno porque nos pelearemos la medalla entre cuatro, todas tenemos muy buen nivel”, dice.
LA MEJOR VERSIÓN
Su lista de logros es tan larga como su raqueta tricolor a la que llama “Eagle” (por el águila del lábaro patrio y su orgullo de representar al país): Tercer lugar en el Mundial de Holanda, Campeona Panamericana, Campeona Centroamericana 2002, 2006, 2010, 2014, cuarto lugar del ranking juvenil del mundo, embajadora de México, 15 nacionales consecutivos sin perder un set, campeona nacional de alto rendimiento 1998-2010, mejor jugadora del continente americano… y así.
Las recompensas de Samantha no sólo llenan sus paredes. Los premios, que han ido en aumento en los últimos años, también se han igualado con los de hombres. “Por ejemplo en Chicago la bolsa fue de 150 mil dólares para hombres y lo mismo para mujeres. En el British Open es de 250 mil dólares para hombres y lo mismo para mujeres. El mundial es el más grande, 300 mil dólares y se está pensado hacer el primer torneo del millón de dólares”, confirma.
Con su experiencia, Samantha asegura que los organizadores de los torneos se dieron cuenta que necesitaban de las mujeres para hacer los eventos más fuertes pues “la mujer es un buen gancho de marketing dentro del squash pues nuestro juego es muy bonito”, sonríe.

SAMANTHA TERÁN, INSPIRACIÓN DE NUEVOS TALENTOS
La squashista que ha ganado 14 torneos internacionales, sabe que sus esfuerzos también ejercen influencia en las futuras generaciones.
“Sí creo que me vuelvo un modelo a seguir. En los torneos ves a las niñas que quieren ser como tú y que te escriben mails en la página, sientes una gran responsabilidad. Me acuerdo cuando tenía a esas personas a las que admiraba las veía como diosas… yo espero no defraudar a nadie. Quiero decirles a las niñas que en un futuro ellas serán quienes estarán en mi lugar y serán un modelo a seguir. Que eso siempre lo tomen en cuenta”, comenta Samantha quien asegura que una de las claves de su éxito es que siempre ha sido la misma persona desde que inició; con esa madurez deja a un lado el poder y el dinero para confirmar que “es la satisfacción lo que más me ha dejado el squash”, su mejor aliada.
«El squash debería ser más visible para que más gente lo practique, pero ese es un trabajo que le corresponde a las Federaciones, pues para un atleta significa mucho tiempo promoverlo, los entrenamientos son muy demandantes”.
Samantha Terán, squashista número uno de México.
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