La Federación Mexicana de Futbol (FMF) realizó una serie de videos para presentar a las jugadoras de la Sub 17 que participarán en la Copa Mundial de Jordania 2016 el próximo 30 de septiembre. La producción y el tipo de preguntas que les hacen a las jóvenes futbolistas, logran desnudar dos cosas importantes sobre lo que sucede detrás de cámaras en el futbol femenino en la actualidad:
1. Que la Federación Mexicana, poseedora tanto de la agenda de las jugadoras -que al mismo tiempo las restringe a la prensa–, así como del presupuesto y las herramientas suficientes en el manejo de la tecnología y el internet, lanza una campaña donde deja claro que se ha dado cuenta que las mujeres llevan rato sentadas en la banca en el asunto de los flashes y difusión de su disciplina. Por lo visto, desean entrar en la modernidad y producir el ‘star system‘ similar al de los hombres con ideas más claras y actualizadas. Si bien es cierto que en los últimos cuatro años las futbolistas habían sido más reconocidas, mencionadas e impulsadas en las redes sociales de la institución, este es el primer paso que no solo nos hace un zoom de mayor alcance para saber más de sus gustos, pasatiempos, comida y canciones favoritas con todo y los rostros sonrojados característicos de la edad y la pena por no saber español. Sin embargo, la era de las redes sociales, que no le tocó a las futbolistas pioneras, conlleva a otra cuestión.

2. Que al mismo tiempo que se levanta el telón donde se muestra a las jugadoras de la generación Z ante el público, se invita a los distintos perfiles de aficionados a participar y ellos hacen su tarea: Se toman la molestia de comentar (de manera sexista), de criticar (si son norteamericanas, pochas o no) o simplemente dejar de un saludo o porras. Queda claro que ya dentro de la misma habitación del internet, no hay un lugar dónde esconderse, todos están dentro del campo de juego y sucede lo que decía el filósofo italiano Umberto Eco:
«Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho de hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas».

Es un hecho que de eso se tratan las redes sociales, sin embargo me parece importante hacer una parada para analizar cuál es el rumbo que toman iniciativas como las de la FMF. No es la primera vez que las futbolistas mexicanas acaparan la atención al exponer detalles de su vida privada en las redes sociales y los vimos con Stephany Mayor y Bianca Sierra.
El historiador Enrique Krauze se cuestiona cuando se refiere al tuiter (y aplica en la mayoría de las redes sociales):
«¿Cómo hacer frente al discurso del odio, veneno moral de nuestro tiempo?».
Nos gustaría que nos ayudaran a reflexionar.

