Por Olga Trujillo
La Liga Nacional de Basquetbol Profesional Femenil (LNBPF) de México lleva ya tres temporadas de vida y, a pesar de que distintos conjuntos han conseguido reunir los requisitos para participar y luego, por falta de recursos económicos, han tenido que desintegrarse –como las Agaveras–, aún hay quienes por ese amor a la camiseta alzan la mano para poder formar parte de una Liga que aún no logra una estabilidad.
Tal es el caso de las Coyoteras de Texcoco, quienes el sábado llevaron a cabo un encuentro amistoso ante Gamos en la Universidad Autónoma del Estado de México campus Texcoco, con el fin de que en el municipio se sepa que el basquetbol femenil tiene vida y también para llamar la atención de patrocinadores:
“Lo venimos ideando desde la temporada pasada, buscar gente que se involucre e invierta, queremos hacer una empresa que no quede en llamarada de una temporada” dice a Diosas Olímpicas Marcos Medienta, el coach, promotor, visor y encargado de logística (entre otras tareas) del equipo que por el momento es apoyado por el DIF local o bien patrocinado por Uniformes Ari.
Marcos, junto con otros socios (uno ingeniero y otros dos empresarios) consideran que el basquetbol femenil tiene el potencial para dar espectáculo “ellas son muy entregadas y comprometidas en la cancha” menciona y con base en su experiencia en otros equipos como Nueceras, hace un recuento de los contratiempos que enfrentan la mayoría de los conjuntos:
“Para este partido no teníamos el capital y platicamos con ellas, les dimos viáticos para que vinieran a jugar (la seleccionada nacional «China» Molina viajó desde Veracruz por ejemplo), así como alimentación y hospedaje. Hay jugadoras de la Liga por ejemplo a las que ni siquiera les pagan o les dan 200 pesos por partido (son ocho al mes y dos de locales), pero también cuenta mucho que nosotros tengamos la certeza de que se esfuercen en llegar a tiempo, en ocasiones ha pasado que no las deja el esposo, no les dan permiso en el trabajo y algunas veces hay quienes nos dicen que nos alcanzan en la sede en la que vayamos a jugar y llegan por su cuenta. En la temporada pasada (2016) participaron nueve equipos, el más lejano era Nayarit y eso hace que los costos incrementen”.
Para ser un equipo de la LNBPF hay varios pasos que se deben cumplir: “Teníamos que tener presencia jurídica y para solicitar los espacios en la Universidad, debíamos tener una imagen, por eso por lo pronto lo relacionamos con el Coyote de Neza. Sin embargo, no ha habido una junta previa para saber cuántos equipos nuevos pretenden ingresar a la liga y seguimos a la espera. Ese día debemos estar presentes con los documentos que nos piden como la carta responsiva, un gimnasio sede, el directorio del club y el papel del respaldo económico para ingresar, aunque de éste último no sé bien cómo es que se tiene que presentar”.
El camino es largo, darle vida a un deporte que además comienza a apostarle por las jugadoras extranjeras quienes cobran entre 35 o 40 mil pesos por mes, mientras que las jugadoras locales cuestan entre 15 y 20 mil más viáticos (las más destacadas), siembra dudas. Sin embargo, la moneda está al aire y en sus manos está el abrirle paso tanto a las nuevas generaciones, como a ese público que también espera sentado por presenciar al basquetbol femenino del país en el máximo nivel.

