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«Iré viendo menos cada vez, y aunque no pierda la vista me volveré más ciega cada día porque no tendré quien me vea». José Saramago en Ensayo Sobre la Ceguera.

Yayma Boulet dejó de jugar basquetbol durante ocho años, justo cuando se encontraba en su mejor momento con la selección nacional de Cuba. Un padecimiento en sus ojos que le aquejaba desde niña, se dedujo a queratocono (debilitamiento de la córnea) y le impedía volver a ver sus sueños en una duela. Según la receta médica, ya no podría verse en la misma cancha con la legendaria Lisa Leslie, ni distinguir una canasta del gane en unos Juegos Panamericanos o Centroamericanos, ni hacer esfuerzos para lograr un Mundial o sus anhelados Juegos Olímpicos. Ya no podría ver lo más básico: El aro.

El diagnóstico fue como un palo en la cabeza. La cubana de 1.93 metros tenía apenas 26 años y doce de experiencia como seleccionada en el mejor nivel de su país. Su historia quedaba interrumpida. Tuvo que salir a buscar trabajo, primero, en el Centro de Alto Rendimiento del Cerro Pelado en su natal Cuba y luego, atendiendo prácticas en su municipio para niñ@s de 8 a 10 años o de 12 a 14. En esa misma pausa como jugadora, nació su hija. Tenía que ver cómo ganarse la vida más allá del deporte.

“Lo de mis ojos como que me limitó un poco porque agarré miedo. Me dijeron que ya no podía jugar más, ni nada, me frustró porque estaba en el mejor momento de mi carrera (Yayma baja el tono de voz)… Me mantuve trabajando, pero no ejercía el basquetbol como tal porque no me atrevía, tenía un poco de miedo”.

Un día el basquetbol tocó su puerta de nuevo. Aún en los altibajos, una estrella no se resigna a desentrenarse. “En el 2016 me llegó una invitación para jugar en la liga de Brasil. Tuve que dejar a los niños porque verdaderamente yo sabía lo que me apasionaba”.

Olga Trujillo: ¿Cómo superaste el miedo a jugar de nuevo aun sabiendo lo del padecimiento de tus ojos?

Yayma Boulet: “Como que me aventé así, de una. Fui y me chequé, supe que la enfermedad no es que se quite, pero sí se me detuvo un poco. Tuve que usar lentes de contacto especiales y pues nada, aquí estoy. Por supuesto me mantengo bajo mis cuidados y mis cosas, intento auto regularme y sé más o menos hasta dónde puedo llegar. Hasta ahora, Diosito me ha acompañado la verdad”.

Entonces la esperanza volvió. Yayma regresó a las duelas. Obtuvo el subcampeonato en Brasil y de ahí se siguió a jugar en Argentina donde fue campeona. Las puertas para continuar en el basquetbol nuevamente se hicieron chicas. “Comencé a trabajar con los niños en el 2017 otra vez”, dice y, entonces, fue cuando contactó a Klavdia Calvo:

“Y en el 2018 me contacto con Klavdia que es la que me mantuvo al tanto de que hacía falta un poste en su equipo, me preguntó qué posibilidades tenía, si estaba preparada, yo le dije que sí, que confiara, que no le iba a quedar mal; cuando trato de hacer mi trabajo lo hago lo mejor posible. Después de eso me contactó el dueño del Aztkas y fue quien me dio la confianza de volver a retomar lo que ya habíamos comenzado. Este es mi segundo año acá”.

Así llegó Yayma a la Liga Mexicana de Baloncesto Profesional Femenil (LMBPF). En su primera temporada con Aztkas fue miembro del equipo ideal y hoy está nominada a ser MVP con 20.7 puntos por partido y 8.7 rebotes.

Olga Trujillo ¿Qué piensas del basquetbol de este país?

Yayma B.: “Yo mantengo muy buenas relaciones con Erika Gómez la “Cucha” , me conoce desde pequeña, ella sabe que no es menos cierto que al deporte acá no le veo esa fuerza que tenía antes. Las jugadoras no estaban tan desilusionadas como ahora.

Este país tiene tan buenas basquetbolistas como para hacer dos o tres equipos, pero no sé qué es lo que pasa, si es burocratismo, no valoran lo que tienen.

Por ejemplo, Paola Beltrán, tiene mucho que ofrecer al basquetbol mexicano, es una jugadora que no se detiene ante nada. Y ella es solo un ejemplo».

El basquetbol que jugó en Cuba, con el cual pudo llevarse múltiples logros y medallas, vive en el ocaso. Sus recuerdos, están resumidos en su curriculum:

Como juvenil se hizo del oro Centroamericano en el 2000 y la plata en el Panamericano juvenil de Argentina 2001 y fue al Mundial de República Checa (2001). Con la mayor, asistió a dos Mundiales más: China 2002 y Brasil 2006. Participó en dos Panamericanos exitosos (oro en Santo Domingo 2003 y bronce en Río 2007). Primer lugar en los Centrocaribes de Cartagena de Indias 2006; anduvo en seis Centrobáskets, todos de medallas doradas y en cuatro FIBA AMÉRICA (conocidos antes como Copa América). El único evento que quedó en su lista de pendientes son unos Juegos Olímpicos.

Yayma B.: “Éramos las dueñas y señoras de la parte centroamericana y zona panamericana”.

Olga Trujillo: Sin embargo, much@s atletas cubanos desertan, migran, vacían las plantillas deportivas.

Yayma B.: “Hemos mermado mucho. En Cuba la mayoría de los atletas son cabeza de familia y el sueldo con el que cuentan no les alcanza, no es por problemas políticos, ellos buscan una mejor vida y estabilidad.

«Otro asunto es que en Cuba se eliminaron las ESPAS provinciales, que eran escuelas para atletas juveniles, eso ayudaba mucho al desarrollo del deporte. Se eliminaron por recortes al presupuesto. Ahí empezó el caos del deporte en general. En el mío golpeó mucho”.

Por eso, hoy su trabajo es jugar basquetbol en un país donde la disciplina está sumida en las faldas de la política y donde, con recursos de particulares, se organiza a la mayoría de las mejores jugadoras (jóvenes y veteranas) para poder seguir practicando lo que les gusta en la duela. Con poca o casi nula difusión, comparada con la que se le da a un evento considerado ‘oficial’, las jugadoras extranjeras en México como Yayma, ofrecen un ‘espectáculo’ en la LMBPF para que el público vaya a verlas jugar.

“Siempre he sido una jugadora alta. Acá se me acercan las muchachitas y me dicen ‘qué grande eres’. En México he visto que más bien son más bajitas, aunque el otro día jugué contra Escaramuzas ¡y vi que Maritza Espinoza está de mi tamaño! Es la mexicana más alta que he visto. La mayoría de las atletas son diestras y yo soy zurda, aunque me enseñaron a lanzar con las dos manos.

“Poco a poco hemos logrado que los estadios sean más concurridos, que estén llenos… pero hay muy poca difusión, en las redes lo divulgan cuando ya se acerca la jornada. No hay ese ímpetu de poner las mejores jugadoras de la semana, eso para mí es muy importante, eso le da credibilidad. Necesitamos que se interesen los patrocinadores”.

Las jugadoras de la LMBPF ganan entre 4 y 15 mil pesos mensuales. Para Yayma, lo que ella percibe, es suficiente paga por el apoyo de su familia y la lejanía de su hija Lauren Michelle, de nueve años:

“Mi hija está en Cuba, me extraña mucho, me quiere con ella, pero aquí estoy tratando de ver cómo hacemos para mantener una estabilidad y ya me quedo acá para poder traerla”.

Olga Trujillo: ¿Te gustaría?

Yayma B.: “Sí me gustaría que estuviese conmigo… a ver me gusta y no, porque allá en Cuba como que tiene una estabilidad escolar y acá sería cambiar todo lo que ha logrado hasta ahora en la escuela porque los mecanismos escolares no son iguales.

«Allá está con mi mamá que me la cuida y atiende, está al tanto. Acá no me gustaría dejarla sola.

“Si ella estuviera aquí, tendría que quedarse con alguien porque hoy estoy, pero mañana tengo que viajar y no me gustaría dejarla sola, ni dejársela a nadie ni nada, tengo un montón de padres acá y gente con la que jugamos que sí me dicen que están dispuestos a ayudarme a cuidarla, pero yo creo que no es lo mismo la verdad”.

Yayma vive en un departamento pagado por el club. La mayoría de las jugadoras de Aztks habitan juntas en el mismo residencial y “bastante cómodas” comenta, aunque su estancia en México es temporal.

“Estoy aquí y me voy cuando se termine la temporada. Me regreso a Cuba hasta principios de agosto, porque si no se me presenta nada acá, me voy a El Salvador de nuevo como hice la temporada pasada, terminé y vine de nuevo porque fuimos a Costa Rica. Así me mantengo”.

Olga Trujillo: ¿Cómo sientes ese ritmo?

Yayma B.: El tema era agarrarlo, ya lo tengo, ahora por eso me mantengo jugando la mayor cantidad de tiempo posible para no perderlo.

Olga Trujillo: ¿Qué piensas del olvido en el que han caído algunas atletas de alto rendimiento que representaron a su país como (Idalmis Gato ex seleccionada de voleibol), ¿alguna vez te has sentido así?

Yayma: “Sí, me sentí rechazada porque cuando yo me quise volver a incorporar a la selección no se me atendió, cuando me salí de ahí, hubo un tiempo como que nadie se acordaba que yo jugaba ni que existía y eso sí me deprimió mucho, me entristeció. Pero nada, ahora juego de nuevo y lamentablemente yo sé que le hago falta a la selección y tal, porque hace mucha falta un poste, pero no me siento con la capacidad de regresar. Aquí me siento bastante bien, estoy haciendo lo que me gusta y ayudo a mi familia”.

Hoy Yayma puede ver de nuevo el aro y vivir de eso. Mientras no lo hace, baila, lee, ve muchas películas, porque a ella la vida le sonríe aún si son las últimas glorias que acaricia en su carrera.

Un comentario

  1. ¡Carambas! ¡Cómo hacen falta vitrinas!
    Felizmente, estas historias nos unen de maneras insospechadas y nos permiten pensar en eso de los segundos aires, las verdaderas pasiones, el ritmo y balance en la vida y el anhelo de aprender, también, a envejecer.
    Abrazos.

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